Después de descansar del jet lag y tener un primer contacto con la ciudad, decidimos que la mejor opción para comenzar a jugar era probar suerte en un torneo. Tras un repaso a las principales poker room de los casinos estudiando la oferta de torneos apreciamos que, aunque hay para todos los gustos, las estructuras suelen ser bastante malas: poco stack inicial y muy turbo, tan solo los fines de semana mejora la cosa.
Nos decidimos por el Venetian y sus ‘Stravaganza’, 150$ de buy-in, 7500 stack inicial y niveles de 35 minutos, unas 150 personas, sin lugar a dudas el mejor torneo que puedes encontrar entre semana en el strip. Duré bastante poco en el torneo… 2 niveles. En ciega grande la mano me llega sin subir, flopeo dobles parejas, meto caja en flop, me paga top pair y en river completa dobles mayores que las mías. Como mi mujer aun estaba jugando el torneo y tenía pinta de que la cosa iba para largo, decidí perder por fin la virginidad en el cash en vivo, aprovechando además que la poker room del Venetian es posiblemente la que más tráfico tiene en las mesas a cualquier hora del día. Obviamente pensaba jugar el nivel mas bajo posible, y este es NL200, ciegas 1$/2$. Tras cinco minutos en lista de espera me siento en la mesa con mis habituales 100bb (200$). Observo que la mayor parte de los jugadores tiene más de 200$, curiosamente me habían comentado que casi nadie juega con 100bb, que suele ser menos… nada más lejos de la realidad, es raro él que entra con menos de 100bb, ni en esta ocasión ni en las siguientes.
Rápidamente me di cuenta de que, tal y como ya me habían adelantado, el poker en vivo no se parece en nada al poker online. La subida mínima es a 12$ y eso cuando no hay limpers, y el movimiento favorito de los americanos es el limp/intant call, les encanta ver el flop, el juego era bastante pasivo, nada que ver con la agresividad online. El nivel general es bastante bajo, sin embargo, en mi primera sesión en vivo tardaron hora y media en limpiarme mis primeros 200$, ¿El motivo? Jugué rematadamente mal.
Tras este primer día de poker, aunque con pérdidas, sacamos algunas conclusiones interesantes. La primera de ellas es que en Las Vegas todas las mesas de poker tienen y usan barajador automático, incluidas las de los torneos. Este dato unido al hecho de que los crupieres son realmente rápidos hace que el número de manos jugadas en cada nivel aumente muchísimo. Me dí cuenta de que en un torneo de niveles de 30 minutos se dan casi las mismas manos que en uno de 45- 60 minutos en España.
La segunda conclusión es respecto al cash. Aunque el nivel es NL200, con los tamaños de apuestas que se suelen hacer, en realidad es como si estuvieras jugando NL400. Mi problema era que con esos patrones de apuestas, con 100bb y con más de dos personas en casi cada flop, hacer un second barrel suponía quedar comprometido con el bote y en muchos river me veía obligado a llegar al showdown con manos marginales que lógicamente acababan perdiendo un alto porcentaje de veces. Así pues, había dos opciones, adaptar el juego a estrategia middel stack a pesar de tener 100bb o entrar en las mesa con al menos 300bb para sentirme cómodo en el juego postflop. Opté por la primera opción debido a mi inexperiencia, pero a lo largo de la semana a medida que ganaba confianza fui aumentando poco a poco mi stack inicial hasta llegar a entrar con 300bb.
Con todas estas nuevas experiencias en la mochila decidimos probar suerte en otras poker room. Sin ningún motivo concreto acabamos en el Mirage. Comenzamos jugando los torneos diarios de buy in 75$, 5000 stack inicial y niveles de 20 minutos. La media de jugadores era de unos 50, e insisto que aunque 20 minutos suene a torneo turbo, no era ni mucho menos así gracias al equipo de barajadores automáticos y crupier. La cosa no fue nada mal, jugué el torneo 4 veces, ganándolo una de ellas y acabando segundo en otra ocasión. Además mi mujer hizo también un segundo y tercer puesto, así que los torneos los aprobamos con nota.
En el Mirage probamos suerte también con el cash y de hecho acabó convirtiéndose en nuestra ‘base de operaciones’ ya que jugábamos casi a diario. El nivel de los jugadores era mucho menor que en el Venetian. Las cosas en el cash comenzaron a ir mejor, gracias a la pasividad de las mesas (era raro ver un 3bet o incluso un raise) era fácil entrar limpeando con manos como cualquier suited conector, así que me limité a subir sólo manos por valor y a limpear manos marginales a la espera de un flop milagroso, ya que cuando llegaban siempre había alguien dispuesto a pagarte. Poco a poco las sesiones en positivo fueron llegando una tras otra y mi confianza y mi juego mejoraba por momentos. Obviamente había sesiones desastrosas en las que acababa tildado y con un mosqueo importante (el tilt en vivo es mayor q en online!!), casi siempre fruto de fishadas de libro, pero aun así el resultado general fue bastante positivo. De hecho, instruí a Silvia, mi mujer, para que también entrara a jugar a las mesas de cash, y no le fue difícil ganar, e incluso salvó alguna sesión que si no es por ella acaba en negativo.
En conclusión, una vez probado el cash en vivo, seguir jugándolo no es un objetivo a corto plazo. Puede que alguna vez me veáis en alguna mesa, pero será algo muy puntual. Las altas comisiones que se cobran, la gran varianza y el escaso número de manos/hora que se juegan hacen que de momento no me plantee crear un bank exclusivo para ello. Tal vez más adelante, cuando salga del hoyo en que me encuentro en el cash online actualmente y mi bank crezca, decida sacar algo de dinero para probar suerte en vivo… pero ya os digo… de momento no es una prioridad.
SalU2!
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