La presidenta de la república argentina, Cristina Fernández, después de expropiar la empresa petrolífera YPF a Repsol, podría hacer lo mismo con las dos principales empresas de juego que operan en Argentina, las españolas Compañía Internacional de Recreativos S.A. (Cirsa) y Compañía Española de Recreativos (Codere).
Desde 1999, Cirsa gestiona el mayor casino de Argentina, que funciona en los barcos ‘Estrella de la Fortuna’ y ‘Princess’, amarrados en el puerto de la capital. También posee una parte del casino del hipódromo situado en el barrio de Palermo.
Por su parte Codere, también inició su actividad en territorio argentino en la década de los ’90, abriendo el primer bingo de Banfield. En la actualidad Codere controla la mayoría de bingos de la provincia de Buenos Aires y también auspicia al equipo de fútbol Club Atlético Banfield.
Según el periódico “Clarín”, el deseo de la exvidua del también presidente argentino Néstor Kirchner, es nacionalizar los casinos y bingos que fueron privatizados mediante concesiones públicas durante el mandato del peronista Carlos Ménem.
El juego en Argentina mueve cantidades astronómicas. Una máquina tragaperras puede dar unos beneficios de 300 euros al día, y se estima que el negocio del juego mueve unos 10.000 millones de euros al año.
Unas cifras muy golosas para el gobierno de Cristina Fernández y que podría no tener la oposición de Cirsa y Codere, previo pago de la indemnización correspondiente, ya que el volumen del juego ha disminuido un 30 o 40%.









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